sábado, 20 de diciembre de 2014

Palacio de Mysore, jineteando elefantes y el ataque de los monos





El segundo día en Mysore transcurrió sin atizamientos a los padres de esta familia. Nada más una queja del policía de la entrada del Palacio de Mysore porque nos metimos por la salida, que había demasiada muchedumbre por la entrada y no sabíamos si la súpercarreola iba a pasar.

El palacio de Mysore fue la primera escala. Yo entro como indio en boleto de 40 rupias (12 pesos) y Dani como extranjera de a 5 veces más. Estoy practicando eso de hacerme pasar por indio que hay hoteles y lugares donde al turista extranjero le clavan el colmillo. Al menos en el palacio de aquí y el de Bangalore, con el boleto de extranjero le incluyen a uno la audio guía, que realmente vale la pena. La audio guía se paga ya entrando al palacio en sí  ((después de pasar la zona de delcalzamiento - sip, hay que entrar sin zapatos al palacio; al menos nos dieron chance de pasar la carreola.

Dani, Camila y yo con nuestras audio guías y pues ya saben que pasó. Cecilia dice que ella también quiere. A fin de cuentas a ella le pusimos música en el teléfono y ya eso la mantuvo a raya. El palacio muy bonito. Unas puertas con labrados de Marfil muy bonitas, cúpulas con vitrales, murales y pinturas, oleadas de indios que había que esperar a que pasaran, grupos de niñas de escuela que pasaban y le agarraban los cachetes a Camila y su padre tiene que salir a defenderla y agarrarle los cachetes a las niñas, cañones en la terraza, una sala del palacio que es como terraza techada muy a todo dar, columnas, cargar a nuestra Maharajá en la carreola subiendo y bajando escaleras, puertas de plata, candelabros, cabezas de elefante, cajitas de madera de sándalo.

Nosotros al principio bien cucos con nuestros calcetines, pero a medio camino decidimos vivir la experiencia como debería ser, y ya nos descalzamos totalmente. Sorprendentemente al final del recorrido no estaban negras nuestras suelas. 

De ahí pasamos a los jardines y aprovechamos para dar un paseo en elefante. Nos sacaron bastantes rupias, pero valió la pena. Dani sentía que se caía del ensille/plataforma en que íbamos. Nada mas éramos los cuatro. El jinete para ganarse su propina nos puso a que tomáramos su lugar y nos saltáramos del asiento al cuello del elefante. Ahora si que fue una aventura extrema. Dani al principio como que no quería, pero pues como en las fuentes, pensó que ya estaba ahí, así que se animo y también se puso de jinete. Eso sí, el jinete volteaba a cada rato a verificar que el supervisor no viera lo que estaba haciendo. Viva India! La elefanta se llamaba Ruby y tenía a según uno 35 años y otro 65 (a según mi memori y ortografía que me fallan).

Para el paseo uno de los chavos de los elefantes fue nuestro ejecutivo de fotografía y nos siguió en el recorrido con nuestra cámara. A ver que tal salen las fotos y video. El recorrido fue bastante corto, pero divertido.

Saliendo del palacio nos lanzamos a almorzar al hotel Lalitha Palace, un antiguo palacio. Estuvo rico y paseamos por el hotel/palacio. Nos subimos a un elevador antiguo de esos de puertas de reja con asiento, y dimos el rol. Si volvemos a venir a Mysore quizás nos hospedemos ahí la siguiente vez. 

De Ahí nos fuimos a Chamundi Hills, templo en lo alto del cerro al que no entramos, y bajamos el cerro por unas escalinatas en las que hubo que esquivar una docena de changos que ya se me hacia que nos iban a dar baje a nuestros lentes de sol, y uno que otro niño que bajaba corriendo (y claro, hubo un niño que azotó). Afortunadamente ese caminito no estaba muy concurrido. Hubo un monje o limosnero o ambos bastante peculiar con el que me tomé una foto medio de lejecitos (hasta eso que no traía tufo), t un carnal con su escobera de mano barriendo las escaleras y pidiendo para el pipirin (señal universal). Me agarraron de súper buenas que les di sus rupias. Es un caminito con 1000 escalones. Bajando los primeros 300 llegamos con el dios toro Nandi (creo), y ya luego proseguimos a la base del cerro habiendo rescatado a una muchacha que ya iba desfalleciendo en la subida al cerro con sus amigas. Estaba en ayuno y pues al escalón 253 se le acabó la gasolina; ya se bajó con nosotros mientras sus amigas subieron. Agradable la muchacha. Es de Bangalore y se fue a estudiar la universidad a Mysore.

Luego quisimos ir al palacio al quesque show de luces, pero nada mas es los domingos, así que Nicanor. Cambiamos eso por buscar un elefante de 20-30 kilos para decorar la casa. Nada mas que se nos hace que nos están viendo la cara de turistas, y no hemos comprado nada.

De vuelta al hotel y a escribir las memorias. Van a estar buenas las fotos (esperemos no se nos vele el rollo).

Mañana a ver a donde vamos. Decidimos vetar el zoológico, el cual dicen que parece de 1er mundo. El paseo en elefante ya fue la dosis de animales en cautiverio de este mes.






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