Pasamos primero al palacio de verano del Sultán Tipu. Por haber quedado a la pasada estuvo bien. Es chico, pero todas las paredes y techos los tiene con pinturas de una cosa u otra. Hay un mural de soldaditos británicos peleando con soldados indios bigotones. Agradable el lugar. Había niños de varias escuelas y se divertían en decirles BYE a la familia "blanca".
Luego fuimos a un santuario de aves. Ese estuvo bastante chido. Es en el río Cauvelry y hay islotes. Va uno en un paseito de 15 minutos en lancha de remos, y pasa al ladito de los cocodrilos, unos bebés y otros gigantes. Había pájaros bonitos. Colonias de pelícanos en las copas de los árboles. Bastante bonito el lugar.
Después pasamos a comer una comida china medio maluca, y luego nos dirigimos al Jardín AsuQueMuchedumbre. Que patoaventura. Al ir llegando comenzamos a ver un buen de camiones turísticos (con tigres y flores pintadas), así que ya se veía venir algo interesante. Nos bajamos del carro, ya comenzaba a oscurecer y bajo el consejo en tiempo real de RamP, un manager de la ofna, bajamos la carreola. Buen consejo, que nos ayudaba a abrir paso y darnos espacio y barrera. Siguiendo las mareas de gente cruzamos un estanque y llegamos a la fuente musical. Ah jijo. Un montonal de gente alrededor de 3 chorros, y hasta tribunas. Yo me la pensaba acercarnos mucho, pero Dani "sabiamente" dijo que ya estábamos así que no había que perdernos el show. Acababa de terminar una función, así que nos pudimos estacionar hasta enfrente sin problema.
Pero a los minutos voltea uno atrás y ya se ve un buen de gente atrá de nosotros. La fuente esta en un cuadrado con cadenas alrededor. Estábamos en segunda fila. Y en eso que un policía adentro de las cadenas pasa con un palo y de manera muy gentil (atizando el palo a la gente) solicita que se siente el público en el piso. Nosotros estábamos al lado de una pareja de adultos mayores, así que nos respetó y no nos atizó con el palo. Pero ya cuando volvió a pasar Camila me decía que me agachara. :) después de quinientas comenzó la función y el público gritaba como si fuera concierto de John Travolta. La mitad del público eran niños de primaria y secundaria. La fuente danzaba y había música. Nada del otro mundo, salvo la muchedumbre y los gentiles guardias. La otra parte del público eran grupos de chavos no muy chavos, familias, parejas, y monjes de por acá sin camisa.
Siguió la función y pensamos en emprender la retirada, pero pues iba a estar en chino. Así que ahí nos quedamos. Ya al terminar nos hicimos casita con un grupo que también iba saliendo y emprendimos la retirada de esa zona. Algo así como salir del vagón del metro en Balderas en hora pico. Ahora si que entre tantos mares de gente entiendo mejor eso de las estampidas humanas de estas regiones. Sin muchísimos. Ya luego nos fuimos a otra zona del jardín que esta así como un Versalles chiquito y más moderno (luces y cascaditas). Estuvo bonito. Quizás vale la pena ir de día. Para terminar el paseo por el jardín, que nos apagan las luces. Primero pensé que era de esos apagones que hay antes de cada comida, pero ya luego captamos que era la batiseñal de aguacar el ala.
Para salir había la vendimia. Quiero pensar que ya estoy aprendiendo a negociar, que una pelotita que bota uno y prende una luz me la daban a 100 rupias y la compre por 50. Subimos al carro, Dani sacó las toallitas húmedas y el sanitizer, nos lavamos las manos, comimos pistaches y nueces de la ídem, y de camino al hotel comencé a escribir una buena parte de este texto. Ya las nenas cayeron y a los papas harán lo propio en pocos momentos. Luego subimos fotos.
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