(esto lo escribí hace como dos meses, pero la insipiración no había llegado para darle click;
Estamos en el aeropuerto de Kochi para tomar el vuelo de regreso a Bangalore. 10:15pm con Cecilia dormida en la carreola y Camila dormida en las piernas de su mamá.
El viaje comenzó 6 o 7 días antes con llegada a Kochi un sábado por la mañana madrugando que la noche anterior me percato que adelantaron el vuelo 50 minutos. Claro que llegando al aeropuerto nos dicen que el vuelo está demorado 50 minutos. Valiente cosa. En este viaje descubrimos que hay salas de abordaje en un nivel de abajo del aeropuerto, que se llenan bastante y que hay que tomar camioncito para llegar al avión.
Llegada a Kochi. Salgo del aeropuerto a ver si está un chofer con mi nombre en una hoja de papel y no lo encuentro. Regreso con la familia. Vuelvo a salir y ya ahora si estaba alguien. Un cuate de unos 35-40 años delgadito con bigote y cabello bien recortadito y moreno moreno.
Nos esperaba un camino de 4 horas a nuestro primer destino, Munnar, así que optamos por pasar a almorzar a un restaurante de apenas saliendo del aeropuerto que tenía muy buen lejos, que dejarlo a la voluntad de un chofer desconocido para almorzar a medio camino en ve tu a saber donde. Almorzamos con algo de temor, que el restaurante por dentro no estaba tan bonito como por afuera. Pero hasta eso que ya sabemos más o menos que pedir, y no nos enfermamos.
El viaje nos lo organizó la agencia del primo del esposo de una peruana de Bangalore (en donde pasamos Navidad). Después caí en cuenta que se me hace que su especialidad es el turismo local. Así que el precio quizás estuvo bien, pero algunas cosas estuvieron por abajo de lo esperado.
El chofer tenía la intención de tener los tapetes del carro forrados en periódico. Dani de buenas a primeras hizo bolita el periódico de atrás. A los dos días que Dani se subió enfrente, el periódico del asiento de enfrente vio quien mandaba; yo muy tolerante (o dejado, a como lo quiera ver uno).
En fin que el chofer fue medio malón que no ayudaba a abrir puertas y a veces ni la cajuela, muy serio y bastante cafre para manejar, pero como síndrome del secuestrado, se hace uno dependiente a tenerlo. Eso sí, siempre estuvo a tiempo.
Camino a Munnar es sinuoso, que es un pueblo en las montañas, famoso por sus plantíos de té. Para Dani el camino fue un martirio, en parte con lo sinuoso y en parte con mi cafre del chofer. Pero las vistas son espectaculares de las colinas totalmente cultivadas con arbustos de té, que tienen un tono verde .... (mejor vean las fotos). Al llegar a Munnar pasamos al museo del té. Lo relevante ahí fue ver una linea de producción del té, desde que llegan las hojas hasta que sale el polvito.
(ahí luego a ver si me inspiro en seguir la narración y subir fotos).
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